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En el blog trataremos temas de educación y crianza, con la ayuda de profesionales del sector.

La ansiedad de buscar colegios

Como todos los finales de enero y primeras semanas de febrero los colegios hacen las famosas puertas abiertas para que podamos conocerlos y matricular a nuestros niños. Pero este acto le supone a muchos padres una gran ansiedad. Algunos, cuando por fin tienen al niño matriculado te dicen, "ahora ya puedo dormir". Otros, los menos, empiezan ahí su periplo de preguntas y angustias "¿habremos elegido el colegio correcto?, ¿será el mejor?, ¿Y si hubiéramos puesto el otro?... y así tantas preguntas como podáis imaginar.

Generalmente muchos padres tienen ya una idea de lo que quieren, así que visitan 2 o 3 colegios y luego a esperar que el bombo les de la plaza deseada.

Otros son de "concepto abierto" y valoran diferentes opciones, así que suelen ser padres que hacen maratones los sábados de puertas abiertas, pudiendo ver de 4 a 5 escuelas en un día, con sus charlas y tours incluidos (ese día se ahorran el gimnasio seguro).

Y naturalmente están los que tienen claro que irán al lado de casa y ni necesitan pasarlo a ver, los cuales me producen cierta envidia por la practicidad de sus vidas.

¿Qué cosas son las que tenemos que valorar? pues, obviamente cada uno tiene sus bagajes personales, sus ideales, sus necesidades, y porqué no, sus sueños... Pero creo que siendo prácticos hay que minimizar opciones para que este proceso no se convierta en un "quita sueños". Personalmente, las principales características a tener en cuenta son: cercanía, precio, idiomas y ambiente...y a partir de ahí es cuestión de priorizar. Que es lo más importante para cada uno. Como veréis no he mencionado nivel educativo porque dentro del sistema público a todos se les exige un nivel, no obstante los recursos, la implicación de padres y maestros y el ambiente es lo quemarcarán las diferencias entre centros de un mismo tipo (públicos, concertados y privados). Así que a lo dicho:

Cercanía: pues con el tiempo te das cuenta que es algo a tener muy, muy en cuenta. Parece que no, pero de enviar al niño a 5 minutos andando o a 30 minutos en coche (y siempre entran y salen en horas punta) es algo a pensar. A la semana se le puede estar "robando" al niño 5 horas de sueño y 5 de juego.

Precio: aquí cada uno debe valorar su economía. A veces hay que pensar si ciertos colegios de 600 euros mensuales son viables o no. Tal y como está el panorama hay poco margen a la improvisación, y en estos colegios no es solo la mensualidad a pagar, hay que añadir semana de esquí, clases de piano, de equitación, salidas de fin de semana a la Molina con amigos... va todo a "ese" nivel, y por mucho que no nos guste, o pensemos que nosotros solo vamos por el nivel educativo, esto es lo que hay. No pagas solo una educación en ciertos colegios, pagas un estilo de vida, y si no se le puede dar al niño y éste va a ir viendo que los otros si lo tienen, lo pasará mal.

Idiomas: En fin, si lo que buscáis son idiomas, no os preocupéis en si el colegio del barrio X es mejor que el colegio de al lado. El nivel de idiomas en colegios que no son de verdad bilingües, son parecidos, es decir, bajito. Así que si queréis inmersión lingüística debéis de ir a la cabeza de estos colegios, bien sea el colegio alemán, el francés, el británico... para gustos banderas. Y en este caso, os remito al parágrafo anterior sobre precio y nivel de vida que hay. También podéis enfocar al niño des de pequeño para que se busque novia alemana o francesa, inglesa, rusa.. o novio. Aprenderá el idioma más rápido y de forma más lúdica.

Finalmente hay que considerar el ambiente. Mi consejo es que vayáis a la puerta del colegio a las 5 de la tarde y veáis la gente que hay. Es la forma más rápida para saber si queréis llevar allí a vuestro hijo o no.

En fin, a partir de aquí es solo priorizar"que" de las cuatro cosas son más importantes para cada uno. Sí, es complicado, pero ahora viene lo mejor. Si pasado unos meses o un año..o más tarde os dais cuenta de que el niño no está a gusto, que no os convence la escuela, vamos, que nos hemos equivocado, pues sí se puede cambiar de colegio. Por mucho que os digan que es misión imposible, que lo que elegís es lo que te quedas, que no tendrás plaza... y no sé cuantos cuentos para no dormir, eso no es así. Tal vez no podáis cambiar de un día al otro, pero os aseguro que entrar a un primer colegio no es una condena. Así que mi consejo es que viváis el proceso de elección de escuela lo más tranquilamente posible, incluso disfrutándolo, porque siempre hay opciones si al final vemos que nos equivocamos.

*Podéis contactar con Cristina Lapiedra en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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10 tips +1 a la hora de escoger escuela infantil

 

Una vez nace nuestro hijo y se acaba la baja maternal, muchos padres nos preguntamos ¿y ahora que hacemos? Nos encontramos con una realidad dura: tanto el padre como la madre tenemos que trabajar haciendo jornadas largas y poco flexibles.

En busca de la mejor solución nos encontramos diferentes opciones. Por un lado, hay familias que tienen la suerte de contar con ayuda extensa de la familia (abuelos, tíos…), por otro lado hay padres que deciden contratar un canguro o madre de día y una gran mayoría, se decanta por llevar a su hijos a la escuela infantil.

Si por la razón que sea, habéis decidido que la mejor opción es llevar a vuestro hijo a la escuela, a continuación os proponemos una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de escoger cuál es la más acertada para vosotros.

Antes de comenzar a buscar escuela infantil tenéis que conocer los diferentes tipos de escuela que existen, porque os podéis encontrar de muy diferentes. Por un lado, están las públicas y municipales y por otro lado, las privadas y privadas-concertadas. Ahora bien, ¿en qué nos tenemos qué fijar cuando asistamos a las puertas abiertas?

Aquí tenéis los 10 tips (más uno) más relevantes a la hora de decirse por una o por otra:

1. Ratio: lo marca la ley. La ratio que se marca a las escuelas es la siguiente:

Bebés (4-12m): 8 bebés/educadora

Caminantes (12-24m): 13 niños/educadora

Grandes (24-36m): 20niños/educadora 

Sí. Son desorbitadas, pero es lo que tenemos en nuestro país, por desgracia. Contra más baja sea la ratio en el aula, mejor. Eso significa que hay menos niños para atender por educadora. En algún caso, es complicado, pero podéis encontrar la posibilidad de una escuela que por metros cuadrados, tenga una ratio inferior.

2. Agrupamiento de los niños: podéis preguntar a la propia escuela cómo agrupan a los niños. Si es por edad: cada seis meses, cada año… Lo ideal es que sea cada 6 meses, porque ya se sabe que cuando son tan pequeños se nota mucho la diferencia en pocos meses, pero no siempre es posible en las escuelas por temas de espacio y de recursos.

3. Flexibilidad: puede ser para vosotros un factor decisivo el hecho de poder entrar o no en el aula en cualquier momento del día, estar un ratito con vuestros hijos, despedirse sin prisas y hablar relajadamente con la maestra. Así como los horarios de entrada y salida sean totalmente flexibles. Aunque pueda parecer una locura, todavía existen muchas escuelas infantiles en la que los padres tienen prohibida la entrada en las aulas.

4. Adultos de referencia: podéis preguntar abiertamente cuantos y qué adultos estarán con vuestros hijos: uno, dos, tres…? Después de años trabajando en una escuela infantil, soy partidaria de que hayan dos referentes, ya que en el caso de que una de las maestras se ponga mala, siempre hay otra que ya conoce a los niños, a las familias y la dinámica del grupo.

5. Comunicación: conocer cómo será el traspaso de información del día a día es importante. Si se produce durante las entradas y salidas de manera informal, si tienen un cartel en la puerta con información adicional, si se hace servir una agenda para anotaciones varias, si se hace de manera individual o colectiva… O incluso si se hace de forma diaria o trimestral.

Personalmente, lo ideal en toda la etapa infantil es una comunicación cercana entre la familia y la escuela, donde poder hablar tranquilamente con la educadora de cómo ha pasado nuestro hijo la noche o qué ha hecho este fin de semana. La agenda y los carteles son de más a más y las entrevistas/tutorías no son imprescindibles si no hay una razón aparente.

6. Espacio. Podéis haceros las siguientes preguntas: ¿en qué espacio estará mi hijo?, ¿Una sala?, ¿Dos o más durante el día? Puede que con un espacio fijo (aula), otra para el comedor/dormitorio y otra para la sala polivalente habría más que suficiente. Además de preguntar, podéis hacer un “escáner” de las aulas: fijaros qué tipo de mobiliario tienen, si está adaptado a los niños o no, qué tipo de juguete os encontráis en las aulas,… No os dejéis engañar por los murales “bonitos” que haya colgados, fijaros un poco más allá y poner visión de niño.

7. Alimentación: lo mismo. Podéis haceros-hacer muchas preguntas sobre el tema: ¿qué tipo de comida ofrecen?, ¿Tienen cocina propia o de catering?, ¿Hay opción para vegetarianos?, ¿Cómo enfocan la introducción de alimentos?, ¿Hay la posibilidad de realizar Baby led wearning?

Ya se sabe que la cocina propia es un punto a favor para la escuela, todo es mucho más natural.

8. Pedagogía. ¿Qué tipo de actividades realizan con los niños?, ¿Experimentación?, ¿Fichas?, ¿Bits?

Este punto es muy relevante en la vida de una escuela. Te dice mucho de ella y por eso hay que investigar sobre las actividades que llevan a cabo.

Los niños, y más de estas edades, están descubriendo el mundo y necesitan libertad para hacerlo. Las aulas deberían de estar libres de sillas y mesas y que las actividades no sean obligatorias.

El movimiento y la experimentación con el entorno tendrían que ser los ejes centrales del día a día, así como la autonomía personal. Todo lo demás, es eso, de más. No hace falta hacer inglés con niños de un año, ni llevarlos a piscina, ni hacer fichas; digo que no es necesario, porque si no lo hacen no pasa nada, aprenderán igual, pero no son actividades necesarias para niños menores de 3 años.

9. Participación de las familias en la vida escolar. Los padres ¿pueden participar en las actividades?, ¿Pueden proponer?, y fuera del horario escolar, ¿se pueden quedar las familias haciendo uso de algún espacio como por ejemplo, el patio?, ¿Hay AFA?, ¿Los padres participan en las fiestas tradicionales?, etc.

10. Proximidad a casa. A nivel organizativo y logístico familiar, nos facilita muchísimo la vida si la escuela está cerca de casa. Además, si optamos a una escuela pública, tendremos más puntos por proximidad.

10 +1. Instalaciones: como último punto me gustaría hablar de las instalaciones. Un aspecto que la gran mayoría toma como punto de partida para decidir qué escuela quiere para sus hijos.

Puede que las instalaciones que visitemos sean de 10, nuevas a estrenar y realmente bonitas, pero que el tipo de pedagogía que se realice no sea la más adecuada para niños de 0-3 años. O puede suceder todo lo contrario, que las instalaciones nos echen para atrás (que sean viejas y estén algo desgastadas del paso de los años), pero que tengan un carácter cercano con las familias y los niños que ninguna otra escuela tenga.

Así que, SÍ. Es importante que los espacios sean amplios, luminosos, limpios (of course) y bonitos, pero al fin y al cabo, tenemos que ser conscientes de que a nuestros hijos los atenderán personas, no paredes.

Pero sobre todo, sobre todo, lo más importante a la hora de escoger una u otra escuela es que os sintáis cómodos en ella y que sintáis que la información es clara.

Si salís de las puertas abiertas con una sonrisa en la cara, está claro que, ¡esa es vuestra escuela!

[Si eres de Barcelona, entérate de cómo funcionan todos los trámites aquí]

*Podéis contactar con Miriam Campos en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o visitar su web www.tipifiestas.es.

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Inscripción a P3: Sesión Informativa

La Xarxa D'AMPES de Centres Educatius Públics de l'Eixample organiza una sesión informativa para resolver dudas sobre el proceso de inscripción a P3 (tanto para el colegio público como concertado). La charla tendrá lugar el Martes 7 de Febrero a las 17:30h en la Escola Bressol El Tren de Fort Pienc (Pl Fort Pienc, 5).

 

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¿Cuál es el mejor colegio para mi hijo?

 

Dudas, pánico, estrés, foros, chats de madres o charlas en el parque. Sí, ha llegado. Empieza la época en que padres y madres estamos ansiosos y preocupados por elegir la mejor escuela para nuestros hijos. Y, como padres, nos inunda una enorme responsabilidad ante esta decisión.

Elegir el mejor centro educativo no es una tarea fácil. A parte del dichoso orden de inscripción y de los tormentosos sorteos para entrar en la escuela deseada, que no depende de nosotros, también nos preocupan otras cuestiones que van  a hacer decantar la balanza hacia un centro u otro.

No existe ninguna ecuación mágica que nos ayude a resolver este rompecabezas sobre la elección del centro. Pero sin duda, nosotros, los padres, debemos tomar esta decisión.

Para empezar intentaremos hacer la pregunta correcta para poder obtener la respuesta más adecuada, y así tomar la mejor decisión. Hacerse la pregunta correcta es esencial para el día a día y, sobretodo, para la toma de decisiones.

¿Cuál es el mejor colegio? versus ¿Cuál es el mejor colegio para mi hijo?. La primera pregunta parece fácil de responder. Existen páginas especializadas en hacer ránkings de centros educativos según diferentes variables: qué centro tiene mejores resultados en matemáticas, en lenguas, en ciencias, en sus instalaciones, etc… Pero no siempre la “mejor escuela”, con los mejores resultados, es la mejor escuela para nuestros hijos.  Debemos pensar en las prioridades y expectativas que tenemos como padres ante la educación de nuestros hijos.

No se trata de pensar en si queremos un hijo cirujano o arquitecto. Se trata de tener una visión general e integral de la persona en la que queremos que se convierta. Pero todo ello no depende única y exclusivamente de la escuela. Debemos entender la escuela como una prolongación de nuestra casa. En una prolongación de los valores que queremos transmitir a nuestros hijos. De este modo quizás nos es más fácil centrarnos en cuál va a ser la mejor escuela para nuestro hij@.

Así podremos determinar si queremos llevar a nuestro hijo a un colegio de élite, a uno religioso, a uno bilingüe, a una escuela pública o a un colegio especializado en música. No podemos olvidar que el colegio proporcionará a nuestros hijos herramientas importantes en su desarrollo, en su autonomía, en su personalidad y en sus saberes. Por eso es también importante decidir si el centro que elegimos está o no cerca de nuestro hogar. Si el centro está a dos horas de nuestra casa es probable que el descanso de nuestros hijos se vea alterado y, en consecuencia, los resultados también se vean afectados.

Por todo ello propongo algunos puntos a tener en cuenta a la hora de elegir el mejor centro para nuestro hijo.

  • COLEGIO PÚBLICO, CONCERTADO O PRIVADO.

Muchos padres empezamos la selección en base a este criterio.

Los colegios públicos son centros laicos financiados y gestionados por el gobierno con ayuda de las administraciones de cada zona. Suelen ser escuelas desde p3 hasta 6º de primaria. Más tarde los alumnos accederán al instituto. Las plazas suelen ser limitadas, y para acceder a ellas se deben cumplir una serie de requisitos propuestos por la administración (cercanía de la vivienda, número de hermanos, etc). Por lo tanto los padres podemos presentar la solicitud pero no por ello se garantiza una plaza. Ante igualdad de condiciones, si las solicitudes superan a las vacantes las plazas se otorgarán por sorteo.

Los colegios concertados son de titularidad privada pero con fondos públicos. Tienen cierta libertad en la gestión del centro y de sus trabajadores, pero deben cumplir algunos requisitos establecidos por el gobierno. Generalmente suelen tener todos los niveles del sistema educativo: desde educación infantil, primaria, secundaria hasta el bachillerato. Dado que su financiación es parcialmente pública el acceso a los centros concertados, actualmente en Cataluña, también se basa en el sistema de sorteo de plazas, como en la escuela pública.

Los colegios privados son una empresa privada financiada por los padres de los alumnos. Por ello tienen libertad de gestión, y cierta libertad en el currículum, dentro de los límites establecidos por el gobierno. Suelen impartir también todos los niveles académicos.  El acceso y el límite de plazas viene determinado por los criterios de la misma escuela.

  • VISITAR VARIOS CENTROS.

Debemos hacer una lista de los colegios que queremos visitar. Una vez en ellos fijarnos no sólo en sus instalaciones, en el comedor, en las mesas o en las aulas, sino prestar especial atención en el clima que encontramos en el centro. Me refiero a si las paredes están decoradas con trabajos de los alumn@s, a las explicaciones de los profesores o a las actividades que proponen. Todo detalle cuenta. También es interesante fijarse en cómo reciben o despiden los profesores a los alumnos, el tipo de familias que encontramos en las salidas, los horarios de tutorías con los padres, las actividades extraescolares o la conexión con el barrio. Esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos pero que son fundamentales. Debemos pretender que la escuela forme a nuestros hijos a un nivel integral como personas. Atendiendo a la parte ética (valores como el respeto, la solidaridad, la tolerancia), académica, afectiva/emocional (autoconocimiento, autoaceptación, sensibilidad) y a la parte trascendente (espiritualidad).

  • CARÁCTER DEL CENTRO.

El centro escolar al que irá su hijo tendrá un carácter determinado y determinante. Debemos tener en cuenta las cuestiones propias del centro y ver si éste se adecúa a la personalidad de nuestro hij@ y a nuestros principios.

  • El ideario del centro. Es importante que la ideología del centro coincida con la nuestra. Si no queremos que nuestro hijo/a estudie religión lo más seguro es que no lo llevemos a un centro religioso.

  • Las extraescolares. Las extraescolares suelen pasar desapercibidas, pero no olvidemos que debemos tenerlas en cuenta y entenderlas como una formación complementaria. Natación, ajedrez, lectura, idiomas, música o baile pueden interesar a nuestros hijos y debemos decidir, con ellos, si puede ser una actividad complementaria a su formación.

  • Departamento de orientación. Que la escuela tenga un gabinete psicopedagógico es importante para detectar y ayudar en el caso de que nuestro hij@ pueda necesitar alguna ayuda puntual o permanente en su formación.

  • Proyecto educativo. Saber cómo se transmiten los conocimientos en la escuela es importante. Qué metodologías utilizan para el desarrollo de las actividades académicas y qué técnicas utilizan para motivar a los alumnos.

  • Nivel educativo. La opinión de otros padres es interesante conocerla. Las asociaciones de padres de algunas escuelas están perfectamente integradas en las jornadas de puertas abiertas y podemos acceder fácilmente a sus experiencias. Las pruebas de 6º de primaria o los resultados de selectividad también pueden darnos algunas informaciones académicas.

  • Horarios. Informarnos de los horarios del centro es importante para la organización familiar y del alumno. Saber si existe una aula de acogida para las mañanas o un espacio de estudio para las salidas nos ayudará a organizarnos.

  • Cercanía. Tener la escuela cerca es importante para la economía temporal familiar y las relaciones sociales que pueda establecer nuestro hij@. Es importante contemplar el tiempo de descanso y los espacios de juego y de estudio.

Todas estas cuestiones aquí planteadas pueden ayudarnos a realizar un esquema mental en el momento en que vayamos a tomar la decisión de escoger un centro u otro para nuestro hijo/a. De todas formas, no olvidéis que si el centro educativo no os ofrece aquello que parecía siempre podéis acceder a otro centro. Las decisiones que tomemos siempre van a ser las que creemos mejor para nuestros pequeños. Todas las escuelas son buenas; nuestro trabajo es intentar encontrar la que mejor se adapta a las características de nuestros hij@s. Pero debemos tener siempre presente que la educación más importante es la que podamos ofrecer nosotros en casa.

*Podéis contactar con Irina Miracle en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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¿Por qué está mal visto castigar?

Cuestionarse, ser cuestionado, plantearse y replantearse, leer artículos y libros, conversar, comparar, interrogar, ¡hasta ver documentales y reportajes! Es típico poner en duda lo que uno está haciendo como padre y llegar a la conclusión de que lo estamos haciendo mal.

Conozco el caso de un pediatra que les dijo a unos padres: Miren, si le toleran todo y son demasiado flexibles, de mayor les dirá “papás, ¿por qué me malcriasteis tanto?”, mientras que si son muy estrictos e intransigentes, de mayor les dirá “¿por qué fuisteis tan duros conmigo?”, así que hagan lo que buenamente puedan, y déjense guiar por su sentido común.

Pues bien: lejos de seguir este consejo, últimamente algunos ponen los castigos en tela de juicio. En este artículo vamos a tratar qué son y para qué sirven, con la intención de dar seguridad, resolver algunas dudas y reforzar el sentido común y la intuición.

  • Es imprescindible saber por qué se castiga. El castigo no es un fin en sí mismo. Persigue algo. Si no tenemos claro el objetivo que perseguimos, ¿para qué castigamos?

  • ¿Queremos que el niño aprenda algo o queremos que una conducta indeseada no se repita? ¿Castigamos por su bien o por nuestro enfado? Si somos capaces de hacernos estas preguntas y tenerlas en cuenta antes de aplicar un castigo, probablemente castigaremos muy poco,  fácilmente lograremos una respuesta hacia el niño adecuada y proporcionada, en lugar de una respuesta incoherente que no viene a cuento, que genere  al niño desorientación, malestar y sentimiento de culpa, que es lo que se le ha venido reprochando al castigo últimamente.

  • El castigo para aprender, durante la primera infancia no tiene mucho sentido. La naturaleza misma ya proporciona los aprendizajes necesarios durante esta etapa del desarrollo: si no miras por donde andas te caes, el fuego quema, el cuchillo corta. Estímulo-respuesta.

  • El castigo para que una conducta no se repita tiene que ser claro y conciso, correspondiente a la edad del niño y estar vinculado con la conducta a corregir. Para ello, debemos plantearnos el motivo de este comportamiento indeseado. Si el niño empieza a cambiar la actitud solo por miedo o para evitar el castigo, les damos puntos y con razón a los que rechazan los castigos.  ¿Realmente el niño está preparado para lo que le estamos pidiendo? De lo contrario, por muy grave que sea el castigo, no podremos remediar esa conducta y causaremos en el niño mucho malestar y sentimiento de culpa. Evitemos trasmitir como indeseadas aquellas conductas que tienen que ver con su desarrollo: miedos nocturnos, control de esfínteres, celos, pataletas, etc.

  • Para no sentirnos culpables, solemos acompañar el castigo con largas explicaciones. Nos encontramos a las diez de la noche de rodillas hablándole a un niño de 3 años muerto de sueño y lleno de mocos sobre lo inoportuno de tirar un vaso al suelo. Hay momentos para todo. Hablar sobre lo sucedido cuando el niño no esté enfadado puede ser bueno, tan bueno como el experimentar que a veces hay cosas que no tienen ninguna explicación.

  • En resumidas cuentas: lo malo no es el castigo, es que nuestras acciones educativas estén guiadas por el hastío, la pereza, la rabia o la incoherencia.

 *Podéis contactar con Clara Garcia Blanch en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

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